Según el DANE, la capital colombiana cuenta con un aproximado de 9,8 millones de habitantes, los cuales a diario gastan 25 litros de agua por familia. 

Según el DANE, la capital colombiana cuenta con un aproximado de 9,8 millones de habitantes, los cuales a diario gastan 25 litros de agua por familia. Esto significa que toneladas de aguas negras son depositadas en el río Bogotá todos los días, causando con el pasar de los años, la contaminación total del afluente lo que se resumen en consecuencias ambientales y en problemas de salud de miles de personas. 

 

El 30% de las aguas residuales generadas en Bogotá son tratadas por la PTAR Salitre, por lo que el 70% de las aguas residuales de Bogotá y el 100% de las aguas residuales producidas en Soacha, no están siendo tratadas actualmente.

Adicionalmente, el tratamiento que se genera en la PTAR Salitre no es suficiente ya que en la actualidad el río cuenta con niveles elevados de contaminación en donde ningún signo de vida animal o vegetal puede crecer; con toneladas de DBO (Demanda Bioquímica de Oxigeno), SST (Sólidos Suspendidos Totales), Nitrógeno y Fosforo, por lo que la necesidad de una solución para salvar el torrente natural es de debida urgencia.

PTAR Canoas, es un mega proyecto pensado en abarcar y limpiar el 70% de las aguas residuales de Bogotá y el 100% de las aguas residuales del Municipio de Soacha, como una solución completa para devolverle la vida. Sin mencionar que, beneficiará a más de 14 municipios (aguas abajo del río) desde Soacha hasta Girardot, donde más de 9 millones de personas podrán disfrutar de agua limpia para usos específicos. Daniela Villalba, ingeniera de costos del proyecto en WSP, explica parte de la tarea de la planta: “Actualmente el río cuenta con una alta carga de contaminación, ya que las aguas residuales tanto de Bogotá como de Soacha se descargan en el río. La idea es crear una alternativa para sanear las aguas contaminadas”.

 

El río Bogotá se divide en tres cuencas: alta, media y baja. Desde el páramo Guacheneque de donde nace el río, pasando por Bogotá, y terminando en Viotá donde desemboca finalmente en el río Magdalena; lo que nos da un total de 380 kilómetros.  “La misión es lograr que la planta limpie en su totalidad las aguas negras del rio, para que su destino final sea beneficiar la agricultura de poblaciones como: San Antonio del Tequendama, La Mesa, Anapoima, Agua de Dios, entre otros”, explica Daniela.

 

Inicialmente la construcción de la PTAR Canoas no está pensada para generar agua de uso potable, sino que la mayor parte de sus recursos hídricos se destinarán para el riego de tierra y cultivo de alimentos. Es decir, la población que realmente saldrá beneficiada es la que se encuentra en la cuenca baja del río. Sin embargo, esto no significa que los millones de personas restantes no disfruten de sus beneficios, por el contrario, por cada grano de arena que aportemos para reparar el daño en el ecosistema, la vida de toda la población mejorará significativamente.

 

La ejecución del proyecto está dividida en dos etapas. Una primera etapa de 28 semanas y una segunda etapa de 78 semanas. Durante la primera etapa, el esfuerzo del trabajo de los ingenieros de WSP fue, no solo estructurar técnicamente un proyecto único en Colombia, sino lograr que algo tan enorme y complejo sea posible de construir y operar. ¿Cómo no creerlo? si con su capacidad de manejar 16 metros cúbicos de agua por segundo, PTAR Canoas se convertirá en la planta de tratamiento más grande de Colombia, la tercera de América Latina, y la 12va del mundo.

Sin embargo, grandes proyectos conllevan grandes desafíos. “Uno de ellos fue crear una estructura financiable por dos grandes razones: que sea técnicamente viable y dos, financieramente posible”, revela Hugo Molano, especialista en tratamiento de aguas del proyecto.  WSP estructuró el proyecto para que el diseño de la planta (ejecutado por el Consorcio CDM Smith-INGESAM) se pudiera dividir en dos trenes de tratamiento, y éstos trenes en cuatro áreas funcionales, para ir construyendo la planta por partes. “La idea es que en la medida que el proyecto toma forma, el concesionario privado se vea beneficiado y pueda ir recuperando la inversión”, aclara Hugo.

 

Uno de los mayores obstáculos fue el tratamiento de biosólidos. El problema consistía en que, en condiciones normales con el tamaño de la planta, diariamente se estarían produciendo 700 toneladas de biosólidos, los cuales tendrían que transportarse en 54 camiones especiales para sustancias húmedas y depositarlos en un terreno de grandes proporciones. Teniendo en cuenta que lo anterior representa uno de los mayores riesgos del proyecto, WSP propuso que se incluyera la tecnología de ultra-secado e incineración de lodos, dejando como resultado que al final no se movilicen 700 toneladas de biosólidos, si no 102 toneladas de pellets de carbón en 4 camiones de características comunes. 

 

Actualmente el proyecto se encuentra en la segunda fase, que consiste en la promoción y contratación del privado para el diseño, financiación, construcción y operación de la PTAR Canoas; lo cual se traduce en un modelo de negocio de APP (Asociación Publico Privada), “Metodología que está siendo tendencia en América Latina, para la construcción de obras de infraestructura enfocadas en el bienestar de la sociedad”, explica Juan David Navarrete, coordinador de la Vicepresidencia de Agua y Saneamiento en WSP y encargado de la oferta y planeación inicial de la unidad de negocio de la planta. “Lo que se quiere es juntar al sector público y al privado para la ejecución de los proyectos”, continúa.

 

WSP, al estar involucrado en obras de este calibre, no sólo se posiciona como una compañía de consultoría de las grandes ligas a nivel mundial en el sector de aguas, si no que ayuda a que una sociedad en vía de desarrollo como la colombiana, sea reconocida por sus obras. En WSP estructuramos proyectos para ayudar a que las sociedades prosperen en un mundo que no controlamos.