INSTALACIONES DE AUTOCONSUMO

El aumento de instalaciones de autoconsumo tanto en industrias como en particulares hace necesario la implementación de controles de calidad y seguridad para prevenir accidentes que puedan tener graves consecuencias negativas en la reputación de estas instalaciones.

El autoconsumo energético renovable es uno de los pilares básicos de las políticas y acciones europeas en materia de transición energética y lucha contra el cambio climático. Todas las instituciones, desde la propia unión europea hasta los ayuntamientos, pasando por el gobierno central y los diferentes gobiernos autonómicos están promoviendo de manera activa su implantación generalizada mediante el impulso de diferentes acciones de gobierno e iniciativas de fomento.

Siguiendo algunas de las solicitudes del sector energético, las administraciones están avanzando en la simplificación de los trámites administrativos, en la adaptación de los requisitos necesarios para acceder a las ayudas y autorizaciones, en la valorización adecuada de los excedentes de producción y están incorporando cambios en la regulación para favorecer el autoconsumo compartido.

Todas estas acciones van a generar, a lo largo de los próximos años, un aumento muy significativo en la implantación y puesta en servicio de instalaciones de autoconsumo en todo el territorio nacional, tanto en el ámbito residencial como en el industrial.

Esta generalización del uso del autoconsumo se está canalizando a través de la venta directa por parte de las comercializadoras de “paquetes” de instalación llave en mano a sus clientes, independientemente de que sean particulares, comunidades de vecinos o empresas. Las citadas empresas comercializadoras ofrecen sus servicios como facilitadores tanto de la tramitación y de la ejecución de la instalación en sí misma como de la posterior operación y mantenimiento.

La sencillez técnica de las instalaciones, en comparación con otro tipo de proyectos de producción energética, hace suponer que la mayor parte de ellas serán ejecutadas directamente por instaladores en base a proyectos tipo e instrucciones básicas de los suministradores del material. Además, la gran mayoría de los operadores carece de personal instalador propio por lo que confiará en subcontratas locales para la ejecución de tales trabajos.

En estas circunstancias, el producto final, la satisfacción del usurario, así como la posición del operador como gestor delegado dependerán del correcto desempeño de los citados instaladores. Por ello, el desarrollo de un plan externo de control de la calidad y seguridad de las instalaciones debe ser un elemento clave para proteger la reputación no solo de los comercializadores y operadores sino de la industria del autoconsumo en sí misma. La aparición de noticias sobre incidentes de mala praxis podría afectar seriamente al sector tanto comercialmente como económicamente al verse afectadas las primas de los seguros como elemento clave del desarrollo de esta incipiente industria.

Especialmente sensibles a estos potenciales descuidos serán las instalaciones en domicilios particulares. Si bien las grandes instalaciones industriales contarán sin duda con los necesarios controles técnicos y de seguridad habida cuenta de su elevada inversión y de su potencial complejidad, los pequeños paquetes para autoconsumo domiciliario pueden verse afectados por la percepción de su facilidad de instalación y uso, descuidando factores clave para la instalación y operación segura de los mismos.

Desde WSP Spain, recomendamos a los comercializadores la implementación de medidas de control externo, para garantizar la calidad y seguridad de sus instalaciones, incluidas las visitas de monitorización y control de las obras por parte de equipos especializados y capacitados en la detección de riesgos. El coste de los citados controles es muy asumible y por supuesto ínfimo en comparación con las negativas consecuencias de reputación y coste en caso de accidente indeseado e inesperado.

Autor

César Fernández
Director de Energía

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