ESTRATEGIAS Y ACCIONES PARA LA MEJORA DEL TELETRABAJO

La extraordinaria situación de caos causada por el COVID-19 en el mundo, ha sacado a la luz importantes deficiencias tanto en las administraciones públicas como en las empresas privadas, en cuanto al nivel de preparación para afrontar el reto del teletrabajo.

El equipo de especialistas de informática y telecomunicaciones de WSP Spain ha estado recabando durante las últimas semanas información sobre las estrategias y acciones que las diferentes empresas de sectores aptos para el trabajo remoto han llevado a cabo para afrontar las nuevas necesidades de teletrabajo, así como los principales retos a los que se han enfrentado y los cambios que esperan afrontar en el futuro inmediato.

De manera general, se puede afirmar que a una gran parte de las empresas que por la naturaleza de su negocio tenían con anterioridad a la crisis la capacidad parcial o total de teletrabajar, la situación les ha alcanzado con un nivel de preparación medio o bajo. Es especialmente significativo que las compañías de menos de 200 trabajadores han mostrado menor grado de preparación y más limitaciones prácticas para afrontar esta situación, que las grandes corporaciones.

Un buen número de compañías tenían el trabajo remoto implementado de manera parcial, específicamente para un grupo de profesionales concreto y durante periodos concretos de su jornada laboral, pero en líneas generales no existía en la mayoría de los casos ni la necesidad ni la motivación de tener un plan de evaluación de recursos que contemplase que la totalidad de la producción se abordase de modo remoto.

Como norma general y ante la ausencia de esos planes, las principales barreras encontradas a la hora de generalizar el trabajo remoto en un periodo de reacción tan corto han sido la falta de ancho de banda de acceso a internet, la falta de capacidad de los accesos VPN a la red de la compañía y la gestión logística de los equipos personales (no portátiles) asignados a cada individuo.

La gestión de esos tres retos ha marcado en la mayoría de los casos conocidos la diferencia entre unos resultados correctos en el mantenimiento de la producción y en el caso contrario una acumulación de problemas que derivan en una perdida masiva de horas productivas.

De este modo un gran número de empresas se han dado cuenta, brusca y cruelmente, de su falta de preparación ante el reto que supone el teletrabajo masivo. De manera general muchas de ellas se han puesto como prioridad afrontar las acciones que les permitan solucionar los problemas encontrados. Esas acciones irán encaminadas hacia los siguientes aspectos:

  1. Mejora del ancho de banda de acceso a internet. Al incrementarse el almacenamiento en la nube de servicios y aplicaciones y con el fin de igualar el rendimiento del trabajador tanto en la oficina como en casa.
  2. Redefinición del tipo de ordenadores personales.: Salvo nichos específicos, se evaluará la reducción de los equipos de escritorio frente al uso de portátiles.
  3. Contratación generalizada de servicios en la nube.: Ya implementado en muchas compañías, recibirá el espaldarazo definitivo, junto con el uso generalizado de software colaborativo.
  4. Adaptación física de los espacios y medios de trabajo: No solo por la generalización potencial del teletrabajo sino por el incremento de las reuniones virtuales lo que obligará a generar nuevos espacios físicos en las instalaciones.
  5. Formación del personal: La innata resistencia al cambio hace que muchos profesionales no hayan salido de su zona de confort hasta que no se han visto obligados a ello. Esos perfiles son, según los departamentos de IT de las empresas, los que más barreras han tenido para el desarrollo normal de su trabajo. Las empresas deberán formar a este personal en el uso de las nuevas herramientas que les permitan ser y estar productivos sin estar físicamente presentes en la oficina.
  6. Personal IT local vs Outsourcing: En general esta crisis ha puesto de manifiesto las ventajas de disponer de un equipo propio de IT frente a la descentralización de este tipo de servicios; sobremanera a empresas que actúan desde terceros países. Es obvio que hay un espacio de mercado para esas centralizaciones, pero los equipos de IT propios se han demostrado como un activo fundamental aportando flexibilidad, conocimiento y empujando desde el conocimiento al resto de la plantilla a trabajar adecuadamente con la tecnología y sus herramientas.

Tiempos movidos para la época #POSTCOVID19, listos para el futuro #FUTUREREADY.

Autor

Mario Pérez
VP. Director Comercial y Desarrollo de Negocio

Temas y etiquetas relacionados