EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN EN LA ERA #POSTCOVID19

La crisis provocada por el COVID-19 no entiende de fronteras, a pesar de que su incidencia haya sido mayor en algunas regiones que en otras. Este impacto está afectando al sector de la construcción y por tanto a las grandes constructoras españolas, que deberán seguir muy de cerca la evolución del mercado, así como las diferentes estrategias de cada región para adaptarse y salir reforzadas tras la pandemia.

La construcción es uno de los motores de la economía mundial y un pilar básico de la economía de nuestro país. Las grandes constructoras españolas y las empresas de concesiones y servicios ocupan un puesto muy destacado en el panorama mundial del sector con una presencia activa en numerosas geografías. Desde hace décadas, WSP Spain cuenta con la mayor parte de estas compañías como clientes destacados, y tenemos el privilegio de acompañarlas regularmente en sus proyectos más importantes en los mercados internacionales de infraestructuras y edificación.

Aunque su origen fue más temprano, la expansión internacional de las empresas constructoras españolas se generalizó a raíz de la crisis financiera que socavó casi completamente el mercado interno de la Obra Civil y la Edificación al final de la década de los 2000. Nuestras compañías dieron una lección de cómo internacionalizarse e integrase en otros mercados hasta la fecha desconocidos en tiempo récord y con un éxito que aun hoy asombra a sus competidores en el escenario global.

Su demostrada capacidad de adaptación en tiempos convulsos, unida a su ya extenso conocimiento del mercado internacional, convierte a las constructoras españolas y sus decisiones en el desarrollo de negocio, en uno de los factores de seguimiento continuo para cualquiera que desarrolle su actividad en este mercado o que quiera entender de primera mano su evolución.

Con las precauciones propias de un escenario en permanente cambio, los comentarios y análisis que nos trasladan estas empresas junto con la visión que nos da nuestra propia presencia en la mayor parte de los mercados mundiales, vamos advirtiendo las primeras tendencias del mercado de la construcción internacional en la época #POSTCOVID19, poniendo especial énfasis en las geografías donde las empresas españolas están más presentes.

En España el mercado ya está descontando una parálisis a corto plazo, reflejada tanto en las medidas de hibernación de la actividad sufridas a principios del mes de abril como en la paralización de plazos administrativos y de concursos públicos aún vigente. Se detecta gran incertidumbre en el medio plazo basada en las dudas sobre el soporte presupuestario, la elevada deuda pública y la falta de estabilidad y directriz política que garantice planes de inversión y acción coordinados que compatibilicen la reactivación económica del sector con las medidas para paliar los efectos del COVID-19. Solo la remota posibilidad de un plan estructurado de inversión incluido en los anunciados acuerdos de reconstrucción económica podría cambiar esa percepción actual.

En la Europa continental destaca la robustez que, a pesar de la crisis sanitaria, muestran algunos países de Europa central y Escandinavia que parecen haber salvado la crisis con apenas afecciones a sus planes de inversión. En líneas generales sus gobiernos han lanzado mensajes claros y rotundos sobre el mantenimiento de sus programas y cuentan con un margen fiscal y de deuda pública amplio para hacer frente a potenciales eventualidades. Como ejemplo, además de Alemania que sigue sosteniendo públicamente un robusto plan de inversión de infraestructuras, hay que destacar los tres países de la UE con menor ratio de deuda pública en porcentaje de PIB, República Checa (32 %), Dinamarca (34 %) y Suecia (38 %) como los mejor posicionados. Sus economías no han entrado en hibernación y sus administraciones siguen licitando. Estos mercados, que ya habían despertado interés para algunas compañías en los últimos años, están empezando a ganar peso en los planes estratégicos de manera generalizada.

El Reino Unido, seriamente afectado por el COVID-19 justo después de abordar el Brexit puede ver afectada su capacidad de inversión y, por tanto, se presenta ahora mismo como una incógnita a corto plazo, pero mantiene unas potenciales buenas expectativas a medio plazo. Su gobierno ha apoyado públicamente el mantenimiento de la inversión en proyectos estratégicos como el HS2 y dispone de una amplia cartera de proyectos de infraestructuras lanzados o en fase de lanzamiento, sin embargo, las restricciones presupuestarias pueden generar demoras o recortes en los programas inicialmente previstos.

Estados Unidos ha incluido todas las obras federales como parte de las actividades esenciales del país y no está sufriendo paralizaciones significativas, sino que, más bien al contrario, parece mantener una apuesta decidida por el sector. Afectado muy seriamente a nivel de salud pública, sus planes de inversión, sus proyectos de colaboración público-privada y los mensajes dados por su gobierno parecen suficientes para mantener el tremendo atractivo que este mercado ha tenido para la construcción española durante la última década. La única excepción podría venir asociada con retrasos puntuales debido a potenciales riesgos de reducción de la demanda de las infraestructuras a corto plazo, sin embargo, este fenómeno debiera estar muy limitado en el tiempo para un mercado acostumbrado a largos periodos de retorno.

Latinoamérica en su conjunto presenta incertidumbres asociadas a su vulnerabilidad en términos sanitarios, de inestabilidad social, y por contener economías fuertemente dependientes del precio de las materias primas. Incluso los países más robustos financieramente como Chile ya están revisando sus planes de inversión y anticipan ralentizaciones significativas a corto plazo. Parece imponerse la tendencia a la sobreevaluación de riesgos y al análisis individualizado de proyectos.

Oriente Medio, siempre un mercado de contrastes asociado a grandes riesgos, pero también a grandes oportunidades, parece estar actualmente más afectado por la tendencia ultra bajista del precio del petróleo que por la crisis sanitaria, aunque una cosa pueda derivarse de la otra. Esta situación no representa un cambio significativo de percepción sobre el mercado en sí, ya que su dependencia del precio del crudo siempre ha sido una constante en esa parte del planeta.

Otros mercados como Canada o Australia parecen no estar sufriendo, al menos de momento, un impacto significativo y siguen, con alguna demora no muy relevante, sus planes previos de inversión sin mayores novedades que las propias de este periodo de incertidumbre.

Desde nuestra posición de privilegio, con operaciones activas en más 40 países, seguiremos atentamente las variaciones que se produzcan en cada una de esas geografías, apoyando como lo hacemos siempre, a las compañías españolas del sector de la construcción para continuar cosechando éxitos en el mercado internacional.

Autor

Mario Pérez
VP. Director Comercial y Desarrollo de Negocio