TRANSPORTE PÚBLICO URBANO EN LA ERA #POSTCOVID19

El transporte público es de facto y desde hace décadas un elemento clave para el desarrollo de nuestras ciudades. Su protagonismo e importancia en el desarrollo y en la operativa diaria de nuestras urbes ha ido creciendo significativamente en los últimos años, hasta convertirse, por contraposición al uso del vehículo privado, en uno de los paradigmas de la lucha contra el cambio climático.

Las medidas de distanciamiento social que nos vemos obligados a seguir debido a la irrupción del #COVID19 condicionan de manera notable múltiples aspectos del transporte público en su conjunto, desde la propia idoneidad de su uso en determinadas circunstancias, hasta el modo de ocupación física de los propios medios de transporte pasando por la definición y gestión de los flujos de circulación de personas en los accesos a los mismos.

Es fundamental atajar esos condicionantes con extrema urgencia para no perder la confianza de los usuarios en estos sistemas, o lo que es aún peor, para no romper la unanimidad social lograda hasta hace apenas unas semanas sobre las bondades de la potenciación del transporte público en nuestras ciudades.

Todos los agentes involucrados, pero sobre manera la administración y los operadores, deben comenzar a desarrollar planes operativos cuyo objeto sea compatibilizar de manera eficaz las nuevas circunstancias sociales con un nivel de servicio adecuado y sobre todo con una adecuada experiencia para el usuario que actualmente percibe el transporte público como un entorno hostil o potencialmente perjudicial para su salud.

Esos planes operativos deben incorporar el análisis de diferentes escenarios de demanda donde se analicen la disminución esperable del número de usuarios debida al efecto llamada que la crisis del #COVID19 ha tenido para tendencias como el aumento del teletrabajo, la flexibilización de horarios, el escalonamiento de horarios de entrada o salida laboral, …

De manera análoga se deben evaluar escenarios que permitan redefinir la oferta basándose en una potencial limitación de aforo tanto en los medios móviles (autobuses, trenes, metros, etc.) como en los accesos a los mismos (estaciones, intercambiadores de transporte, etc.),

Las combinaciones de ambas variables, oferta y demanda darán lugar a la definición de alternativas y soluciones aplicables que deberán ser analizadas, optimizadas y posteriormente implementadas en función de su viabilidad económica y social buscando el difícil objetivo de operar servicios eficientes y sostenibles.

Como expertos en movilidad y transporte desde #WSPSpain recomendamos a nuestros clientes una rápida actuación en este campo. La asunción de medidas temporales, parciales y que perjudiquen la experiencia del usuario pueden generar una pérdida de demanda muy difícil de recuperar a posteriori lo que supondría, a efectos prácticos, un retroceso de años en el entendimiento del transporte colectivo como un elemento cohesionador de nuestras ciudades, sostenible desde los puntos de vista social, ambiental y económico así como elemento básico en la recuperación de espacios para la ciudadanía a costa de la penetración del vehículo privado.

Autor

Mariano Rodríguez
Director de Planificación y Movilidad