Edificio del Gobierno de Cantabria

El edificio sede del Gobierno de Cantabria se alza en el extremo nordeste del Parque Científico y Tecnológico de Cantabria, junto a la autovía S-20 de entrada a la ciudad de Santander. Este parque ocupa una superficie de 237.000 m2 y en él se instalan las empresas tecnológicamente más avanzadas de la región, convirtiéndose así en el mejor espacio para la innovación y la creatividad empresarial y apostando de manera firme por la creación de empleo de calidad.

 

El edificio sede del Gobierno de Cantabria se alza en el extremo nordeste del Parque Científico y Tecnológico de Cantabria, junto a la autovía S-20 de entrada a la ciudad de Santander. Este parque ocupa una superficie de 237.000 m2, y hasta la fecha trae consigo una inversión pública y privada de 150 millones de euros, generadora de 2.500 puestos de trabajo. En él se instalan las empresas tecnológicamente más avanzadas de la región, convirtiéndose así en el mejor espacio para la innovación y la creatividad empresarial y apostando de manera firme por la creación de empleo de calidad.

El edificio del Gobierno se sitúa en dirección Norte-Sur y presenta una geometría rectangular en planta con unas dimensiones de 76 metros en sentido longitudinal, 18,75 metros en sentido transversal y 20 metros de altura, contando con cuatro alturas más planta baja sobre rasante y tres plantas de sótano.

La disposición del volumen en la parcela viene determinada por una búsqueda en la optimización tanto de los recursos naturales disponibles (aprovechamiento de luz solar, vistas al entorno natural, disfrute de espacios verdes…) como de las necesidades funcionales requeridas (superficies de aparcamiento, accesos múltiples, medidas de protección solar y mantenimiento del vidrio mediante forjado volado…), conviviendo ambos espacios a través de cuatro patios en planta baja que permiten la ventilación y la entrada de iluminación natural al resguardo de cada volumen principal.

El interior del edificio presenta una distribución modular, adaptando los espacios destinados a despachos mediante estanterías de paneles laminados que se traducen en pletinas metálicas en fachada, que permiten un grado de compartimentación fácilmente adaptable a las necesidades de cada ámbito. La ventilación natural, la climatización y los accesos a las terrazas hacen que las diferentes estancias permitan un trabajo agradable y armonioso. Estos espacios alcanzan su punto de encuentro y convivencia mediante dos núcleos de comunicación provistos de ascensores y escaleras.

El edificio cuenta con cinco plantas sobre rasante destinadas al uso de oficinas y tres más bajo rasante, en donde se encuentran las zonas de aparcamiento, de laboratorio e investigación, la sala de usos múltiples, los almacenes, el CPD, el archivo, la reprografía, los vestuarios y un área de comedor.

La imagen del edificio se refuerza con los acabados que se han buscado para la fachada. Se logra a través del juego entre materiales clásicos, como el hormigón, e innovadores, como el uglass o el GRC, que marcan de forma armónica la personalidad del edificio, caracterizado por la fuerza y solidez que transmite.
La distribución en planta con cuatro zonas de trabajo diferenciadas por los pasillos y el juego de volúmenes, facilita el reparto de los departamentos y la creación de zonas de uso común que mantienen su ubicación constante en todas las plantas del edificio. Gracias a todo ello, se logró un edificio funcional y al servicio de los usuarios.

El edificio ofrece soluciones que se adaptan a los criterios actuales de sostenibilidad y respeto medioambiental, así como de ahorro y eficiencia energética, apostando por el uso de energías renovables. Por ello, ha sido dotado de una instalación de sistemas de captación y transformación de la energía solar de 7,02 kWp, mediante 26 paneles policristalinos, necesitándose para ello una superficie en cubierta de aproximadamente 125 m2.

Para realizar la transformación de energía continua proporcionada por los paneles, en energía alterna adecuada para la inyección en la red, se han utilizado dos inversores, conectados cada uno a 13 paneles fotovoltaicos, previéndose una producción anual de unos 7.000 kWh.

El edificio se encuentra dotado de un sistema de generación de agua caliente sanitaria a través del empleo de la energía solar, mediante la instalación de ocho captadores solares dispuestos en dos filas de cuatro, buscando la máxima integración arquitectónica en la ubicación de los mismos.

Un mayor ahorro energético se consigue, a su vez, a través de la iluminación del edificio gestionada mediante un control integrado capaz de sacar el máximo beneficio a la luz exterior. Se han instalado estores motorizados que se accionarán con el aporte directo de luz exterior que provoque deslumbramientos molestos para el usuario.

Cada estancia está dotada de un luxómetro encargado de regular la intensidad de las luminarias, de 0 a 100% de potencia, manteniendo en cada lugar de trabajo unas condiciones de iluminación óptimas.

Finalmente, el sistema de climatización del edificio concibió con la idea de recuperar todo el calor posible del aire viciado que se extrae de los despachos, de manera que se pueda aprovechar antes de ser expulsado a la calle para precalentar el aire limpio, sin mezclarse con éste. Además, la sala de usos múltiples dispone de free-cooling, por lo que si la temperatura y humedad del aire de la calle se encuentran en valores de confort, la climatizadora únicamente hará circular el aire, sin calentarlo ni enfriarlo; consiguiendo en ambos casos el máximo ahorro energético.