En los últimos años, se han implementado técnicas innovadoras para recuperar terrenos contaminados, con un enfoque en la salud de las personas y la restauración de los ecosistemas. Un ejemplo destacado es el saneamiento de los terrenos de Las Salinas, en Viña del Mar, donde, mediante técnicas de biorremediación, se ha demostrado que es posible mejorar la calidad del suelo y del agua, con el objetivo de recuperar terrenos altamente valiosos desde el punto de vista urbano y revitalizar la comunidad.
Otro caso relevante es el proyecto de habilitación de suelos de antiguos patios ferroviarios en el centro Antofagasta. En este sitio se están llevando a cabo tareas de remediación con el propósito de entregar más de 48 hectáreas para un proceso de regeneración urbana en el centro de la ciudad.
Sin embargo, aún enfrentamos grandes desafíos. En Chile, más de 9.200 sitios están registrados en el Catastro Nacional de Suelos con Potencial Presencia de Contaminantes, muchos de ellos como resultado de actividades industriales y mineras. Todos estos lugares requieren atención, así como el desarrollo de distintas fases de remediación, que van desde el diagnóstico y análisis hasta la intervención propiamente tal.
Las iniciativas de remediación buscan generar beneficios ambientales que superen sus posibles efectos negativos. Cabe recordar que los grandes proyectos de remediación (más de 10.000 m²) requieren la aprobación del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), bajo criterios muy similares a los exigidos para grandes proyectos industriales.
La falta de un marco regulatorio sectorial sólido —especialmente en lo que respecta a la calidad de los suelos y los niveles de riesgo para la salud de la población— ha dificultado el avance en la investigación y remediación de sitios potencialmente contaminados, aunque el Ministerio del Medio Ambiente se encuentra trabajando en la elaboración de nuevas normativas para abordar estas brechas.
En WSP, estamos comprometidos con el desarrollo de estrategias prácticas para proteger y restaurar el medio ambiente. Recientemente lideramos la aprobación ambiental del proyecto de Desarrollo Urbano Habitacional Maratué, en Puchuncaví, trabajando de forma proactiva con las autoridades para asegurar un enfoque riguroso en la aplicación de normas de referencia. Esto permitió validar que los suelos en las áreas del proyecto no presentan contaminación ni representan riesgos para la salud de la población.
Habiendo sido parte activa de diversos proyectos de remediación emblemáticos en el país, los aprendizajes más valiosos que hemos identificado desde nuestra experiencia son, en primer lugar —y por evidente que parezca—, la importancia de contar con diagnósticos robustos. Esto implica realizar muestreos adecuados, evaluar los riesgos y analizar en profundidad las técnicas y alternativas de remediación disponibles.
En segundo lugar, es fundamental promover la participación ciudadana y la colaboración con organismos estatales, factores clave para el éxito del proceso de evaluación. No se debe perder de vista que la protección de la salud humana y del medio ambiente constituye el objetivo final de cualquier proyecto de remediación.
Por último, es fundamental resaltar la importancia de establecer un marco con normas de referencia, valores de referencia y criterios de riesgo que sean razonables y aplicables a la realidad del país.
Hacemos un llamado a las empresas, al gobierno y a la ciudadanía a redoblar esfuerzos en la investigación y remediación de suelos en sitios potencialmente contaminados. Esta tarea no solo representa una responsabilidad legal y ambiental, sino también una oportunidad para construir un futuro más sostenible y saludable para las generaciones venideras. Además, contribuye a la regeneración de nuestros suelos, abriendo espacio para nuevos usos que respondan a las necesidades emergentes de nuestras comunidades. ¡La Tierra nos necesita!