CAPEX E INGENIERÍA RESILIENTE EN LA ÉPOCA #POSTCOVID19

Tras el paso de una pandemia, las secuelas macroeconómicas persisten durante varios años. ¿Cómo será la elección de inversiones tras la crisis generada por el COVID-19?

Hace ya más de 10 años, al final de la primera década del siglo XXI, WSP Spain participó en un proyecto europeo de investigación llamado CILECCTA. El proyecto trataba de combinar los análisis tradicionales del ciclo de vida asociado al coste de una inversión con los análisis de ciclo de vida asociados a otros riesgos externos (en aquel caso medioambientales). De esa manera se evaluaba de manera más precisa la idoneidad de diferentes alternativas de diseño del CAPEX en función de su resiliencia a las incertidumbres a medio - largo plazo.

En pleno desarrollo del proyecto, estalló la crisis financiera conocida por todos, disparando entre otras cosas la prima de riesgo de España que llegó a alcanzar su máximo en el 2012-2013. Ese fenómeno, nos permitió visualizar escenarios muy complejos y dispares a lo largo del propio proyecto. Esas lecciones nos pueden ayudar sin duda a afrontar esta nueva crisis.

Como ejemplo, en el citado año 2013, el análisis de los casos de inversión asociados a la inversión pública española, marcada por las altas tasas de interés y la incertidumbre presupuestaria futura, sugería la elección de las alternativas de CAPEX más baratas, cortoplacistas y con un solo uso. Sin embargo, para esos mismos casos, el gobierno alemán, que disfrutaba de unas tasas de interés más bajas, podía y debía escoger los resultados largo-placistas y flexibles, proyectos resilientes que le permitían adecuarse a nuevos futuros usos.

¿Qué pasará en la época #postcovid19?. Según un estudio sobre las consecuencias a largo plazo de las pandemias [Jorda et al 2020], tras una pandemia es esperable ver importantes secuelas macroeconómicas persistiendo al menos durante años. Las pandemias que conocemos han sido seguidas por períodos sostenidos de bajas inversiones, posiblemente debido al exceso de capital por unidad de trabajo sobreviviente, y/o mayores deseos de ahorrar. Es decir que las consecuencias a largo plazo se pueden traducir en unas tasas reales de retorno sustancialmente más bajas.

Unas tasas potencialmente menores debieran permitir a los gobiernos hacer uso de medidas mitigadoras y de reactivación a un menor coste y mayor plazo. Pero, además, desde el punto de vista de un inversor, estas tasas debieran hacernos pensar en proyectos a largo plazo, adaptables, resilientes con una indudable capacidad de adaptación y flexibilidad futura en horizontes temporales lejanos.

Empezamos un periodo en la que debemos asumir periodos de retorno mayores para nuestro CAPEX, un tiempo en el que se impondrán soluciones diseñadas para horizontes temporales más largos y por tanto preparadas para soportar mayores y más cambiantes riesgos. Es esperable una priorización de aquellos proyectos que, en el largo plazo, se adapten mejor a las circunstancias que les puedan sobrevenir, tanto en eventos disruptivos como en cambios de uso, tendencias o evolución. Empezamos una época de la ingeniera resiliente, del diseño flexible y del largo plazo.

Autor

Antonio Herrera
Director Costes, Operación y Mantenimiento (CO&M). Advisory Services