URBANISMO TÁCTICO INDISCRIMINADO

Es muy importante que nuestras ciudades evalúen cuidadosamente sus intervenciones, incluidas aquellas que por su naturaleza sean de ejecución urgente y no dispongan de recursos necesarios para una implantación de “alta calidad”. Es clave que expertos en la materia evalúen técnicamente las acciones para dotarlas de un mínimo de calidad técnica que las permita no solo no perjudicar el entorno en el que se implementan sino una degradación del espacio urbano que tanto tiempo ha costado crear.

Se conoce como urbanismo táctico a las intervenciones y proyectos de gestión del espacio urbano de pequeña escala, con ámbito semi experimental que responden a necesidades presentes, ejecutadas sin planificación previa y que en líneas generales son de bajo coste, y de ágil implementación.

Este tipo de actuaciones, ejemplarizadas con éxito en ciudades como Nueva york (Times Square) o San Francisco hace ya algunos años, se han multiplicado con motivo del COVID 19 en algunas de nuestras ciudades españolas.

Intencionadamente o no, los regidores de algunas de nuestras ciudades están impulsando actuaciones enmarcadas en el urbanismo táctico para, por ejemplo, ganar espacio al coche para peatones y bicicletas o ampliar terrazas de establecimientos hosteleros tan solo con el uso de unos kilos de pintura, unos bolardos de plástico o unas macetas estratégicamente colocadas.

Es difícil discutir la bondad de la implantación de medidas que mejoren la vida del peatón o del ciclista frente al coche, incluso es complejo poner pegas a la necesidad urgente de abordar tales actuaciones frente a la pandemia sobrevenida, sin embargo, es totalmente lícito discutir la manera en la que estas actuaciones se están llevado a cabo en nuestras ciudades en aras de la urgencia y más aun las condiciones en las que esas intervenciones pueden perdurar en el tiempo.

Es fácil confundir rapidez con improvisación o bajo coste con falta de criterio y por ello es importante que las actuaciones que se están llevando a cabo mantengan un mínimo de calidad que les permita superar los umbrales mínimos de exigencia que nuestras ciudades han logrado mantener durante décadas.

La implantación de carriles bici que incumplen las normas básicas de seguridad, generando potenciales bloqueos a ambulancias o vehículos de emergencia. La generación de terrazas o espacios peatonales al mismo nivel que la calzada sin unas condiciones de seguridad adecuadas o la simple generación de atascaos de tráfico innecesarios y previamente inexistentes son algunos de los ejemplos que, desafortunadamente, estamos detectando en algunas de las actuaciones urbanas promovidas de manera urgente en los últimos meses.

Además, es importante entender que la rebaja del nivel estético y de confort general de la ciudad, así como la incongruencia de lo ejecutado con lo “esperable” puede tener efectos muy negativos en áreas turísticas donde la percepción de la calidad por parte del visitante es clave para los ingresos de la comunidad. Por tanto, las acciones deben analizarse también desde el punto de vista de la percepción del visitante y no solo del fin inicial y urgente que se pretende.

Otro problema añadido es el riesgo de la consolidación de las actuaciones a largo plazo sin el beneficioso proceso de análisis que conllevan las intervenciones urbanas tradicionales. La potencial falta de recursos futuros puede llevar a la consolidación indefinida de actuaciones impropias del entorno urbano en el que se desarrollan afectando de manera significativa a la evolución futura de la ciudad que deberá reconducir espacios degradados o al menos no de la calidad urbana que disponían anteriormente.

Por todo ello desde WSP entendemos que es muy importante que nuestras ciudades evalúen cuidadosamente sus intervenciones, incluidas aquellas que por su naturaleza sean de ejecución urgente y no dispongan de recursos necesarios para una implantación de “alta calidad”. Es clave que expertos en la materia evalúen técnicamente las acciones para dotarlas de un mínimo de calidad técnica que las permita no solo no perjudicar el entorno en el que se implementan sino una degradación del espacio urbano que tanto tiempo ha costado crear. Estos especialistas sabrán, sin duda, encontrar el equilibrio entre el urbanismo táctico y la reflexión y planificación futura necesaria utilizando de manera adecuada los recursos actuales y futuros de nuestras ciudades.

Autor

Mariano Rodríguez
Director de Planificación y Movilidad