Los efectos del cambio climático impactan de diversas maneras a las empresas, generando diversos tipos de riesgos que pueden derivar en pérdidas financieras. Por un lado, existen riesgos físicos agudos, como incendios forestales y tormentas, que interrumpen las operaciones o dañan activos, y por otro, están los riesgos físicos crónicos, como el aumento del nivel del mar y temperaturas medias, los que tienen efectos adversos prolongados y amenazan la cadena de valor en el largo plazo.
La crisis del clima también trae implicancias menos obvias. La economía está avanzando hacia un desarrollo bajo en carbono y presentando riesgos de transición para las organizaciones. Por medio de cambios de mercado, regulatorios, reputacionales y/o tecnológicos, tiene el potencial de generar impactos indirectos que afectan la rentabilidad y competitividad de las empresas en diferente medida según el sector económico.
La transición a una economía baja en carbono presenta oportunidades para las organizaciones como el acceso a nuevos mercados, uso de nuevas fuentes de energía, el desarrollo de nuevos productos y servicios, entre otros. De esta forma, para hacer garantizar su sostenibilidad y resiliencia a largo plazo, las empresas deben abordar estos desafíos de manera estratégica, mitigando los riesgos y aprovechando las oportunidades.
La respuesta del mercado
Como respuesta a la creciente incertidumbre que la crisis climática presenta a los mercados, el grupo de naciones G20 y la Financial Stability Board (FSB) crean la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), con el objetivo de brindar herramientas de análisis y gestión de la información financiera relacionada con el clima. Esta organización, a través de 11 recomendaciones principales, entrega un marco de referencia a las empresas e instituciones financieras. Plantea la incorporación de los riesgos del cambio climático en los sistemas integrales de gestión de riesgos de las organizaciones, entre otras acciones. Esto permite tratar la crisis como una amenaza sistémica y, por ende, asignarle recursos suficientes a la mitigación de los riesgos asociados. Asimismo, la incorporación al sistema de gestión de riesgos de las compañías permite mayor transparencia con los grupos de interés, quienes buscan comprender cómo las organizaciones están abordando los riesgos y oportunidades relacionadas al cambio climático y que afectan su desempeño financiero.
Recomendaciones TCFD
Las recomendaciones TCFD ofrecen a las empresas e instituciones financieras una oportunidad para evaluar, gestionar y divulgar de manera más efectiva los riesgos y oportunidades del cambio climático. Esto genera un aumento en la confianza de los inversores a través de la transparencia, mejora su acceso a capital y fortalece su posición competitiva, en un mundo cada vez más consciente de la crisis. De esta forma, TCFD se convierte en una herramienta metodológica con 11 recomendaciones agrupadas en 4 pilares fundamentales, enfocados en la gestión de riesgos que se detallan a continuación:
