1) ¿Qué es la licencia social y cuál es su aporte?
La licencia social para operar surgió a finales de la década de los 90 como respuesta a la creciente preocupación por los impactos sociales y ambientales de las actividades empresariales, especialmente en sectores ligados a la industria extractiva, energía y minería La LSO hace referencia al proceso mediante el cual una empresa obtiene la aceptación y apoyo de las comunidades locales y grupos de interés para llevar a cabo sus actividades. Es un acuerdo implícito, que se basa en la confianza, el respeto y el reconocimiento de los derechos e intereses de los actores involucrados, y en cómo éstos perciben los beneficios y efectos de las operaciones en su entorno y calidad de vida.
2) ¿Por qué ya no es suficiente la LSO?
A pesar de ser reconocida como un factor clave para el éxito de las operaciones mineras, la LSO enfrenta diversas críticas, entre las cuales destacan (Owen & Kemp, 2013):
- Falta de claridad: La LSO carece de una definición precisa y criterios concretos sobre cómo se obtiene, se mide y se preserva a lo largo del tiempo, lo que genera incertidumbre y decisiones mal gestionadas que afectan la viabilidad de los proyectos y la confianza de las comunidades.
- Exclusión de voces marginadas: La LSO a menudo prioriza las opiniones de los grupos más organizados, excluyendo a las comunidades y grupos más vulnerables, lo que limita su efectividad como herramienta participativa e inclusiva.
- No aborda complejidades del contexto local: La LSO simplifica la realidad local, ignorando dinámicas sociales, económicas, políticas de los territorios y sus complejidades, lo que puede llevar a diagnósticos erróneos y poner en peligro la viabilidad de los proyectos en el largo plazo.
Dada la complejidad de los proyectos mineros, se requiere un enfoque más sistémico que evolucione hacia un Social Performance integral, que no solo cumpla con las expectativas inmediatas, sino también fortalezca el sistema de gestión social de las empresas en relación con temas sociales internos y externos (Owen & Kemp, 2018).
3) ¿Por qué es importante transitar hacia un enfoque de Social Performance?
El Social Performance es definido por el Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) como “Los resultados de la participación, actividades y compromisos de una empresa, que pueden impactar de manera directa o indirecta a los grupos de interés y comunidades locales, y que pueden afectar la calidad de su relación con ellas”. En este contexto, el Social Performance se sustenta por sistemas de gestión integrados, información relevante y la capacidad de abordar apropiadamente riesgos, impactos, y oportunidades sociales y de derechos humanos. Todo esto debe estar alineado con los estándares internacionales y a los compromisos adquiridos a nivel local.
El ICMM (2022) establece que los principales objetivos del Social Performance son:
- Evitar daños a las personas y comunidades por las actividades de la empresa a lo largo del ciclo de vida de sus operaciones.
- Asegurar el respeto a los derechos humanos.
- Contribuir al desarrollo social y económico de las personas afectadas y comprometerse más ampliamente con la sociedad en temas clave.
- Establecer y mantener relaciones de confianza entre las empresas y los actores del territorio para beneficio mutuo.
Este enfoque ayuda a alinear las actividades de una empresa con las expectativas de los actores locales y los grupos de interés en torno al respeto de los derechos humanos. Un desempeño exitoso requiere comprender las dinámicas locales y establecer relaciones de confianza que generen valor a la empresa y a las comunidades de manera sostenible en el tiempo.
Se vuelve fundamental que la gestión del Social Performance tenga un enfoque integral en la organización, abarcando todas sus áreas y operaciones. Esto implica que las distintas áreas colaboren en desarrollar una estrategia unificada que considere aspectos sociales en todas las fases del ciclo de vida de los proyectos.
De esta manera, existen diversas formas en que el Social Performance puede favorecer el éxito empresarial en diferentes ámbitos, destacando los siguientes (ICMM, 2022):