El proyecto ha incluido tres locales comerciales en planta baja, distribuidos en dos alturas, diferenciando los accesos comerciales y residenciales. El diseño ha separado de manera natural los espacios comerciales de los residenciales, utilizando un zócalo inferior de dos alturas para los comercios y ocho plantas superiores para 30 viviendas de gran tamaño. La fachada ventilada y las terrazas distribuidas de manera irregular han contribuido a la eficiencia energética y a la estética del edificio.
El edificio ha logrado la calificación energética A, combinando medidas activas y pasivas para la sostenibilidad. Entre las medidas activas se ha incluido un sistema de renovación y tratamiento del aire con recuperación entálpica, paneles solares para el precalentamiento del agua, climatización mediante aire acondicionado por conductos, calefacción de suelo radiante y un sistema domótico de control zonal. Las medidas pasivas han incluido la ventilación cruzada y una fachada ventilada que regula la temperatura y elimina la humedad.
El complejo residencial ofrece a sus inquilinos una piscina de adultos, zonas ajardinadas, gimnasio y área de recreo infantil. Además, las plazas de aparcamiento subterráneo han contado con la opción de incorporar puntos de carga para coches eléctricos y aparcamientos para bicicletas.