Estos acuartelamientos, tradicionalmente diseñados para la protección de agentes y sus familias, han sido renovados para integrar criterios de funcionalidad, habitabilidad y sostenibilidad, adaptándose a los nuevos estándares de seguridad y tecnologías de vigilancia. El proyecto ha incluido una serie de intervenciones energéticas con dos objetivos principales: reducir en un 30% el consumo de energía primaria y mejorar la calificación de eficiencia energética de cada edificio.
Las medidas de rehabilitación han contemplado la mejora de la envolvente térmica, la instalación de iluminación LED, la incorporación de recuperadores de calor y sistemas de climatización por aerotermia. Además, cada rehabilitación ha considerado objetivos medioambientales definidos por el Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia, incluyendo la mitigación del cambio climático, la gestión sostenible del agua y la economía circular, entre otros.