ECOSISTEMA INDUSTRIAL #POSTCOVID19

La aparición de las crisis globales son un fenómeno cíclico multicausal que provoca ineludiblemente cambios estructurales en las sociedades que lo sufren, formando parte del propio mecanismo evolutivo de cualquier civilización.

La naturaleza de esos cambios es habitualmente mucho más profunda de lo que los primeros síntomas dejan entrever y afecta a muchos más aspectos que los meramente relacionados con el detonante de la convulsión.

Así, es obvio resaltar que las crisis industriales que afectaron a la Europa de los ochenta generaron fuertes reconversiones y cambios radiales en la manera de concebir, diseñar e implementar los procesos industriales y las instalaciones dedicadas a los mismos.

Sin embargo, no es tan evidente afirmar que a pesar de que la naturaleza básica de la crisis del COVID19 es sanitaria, sus repercusiones inmediatas y futuras alcanzarán aspectos mucho más amplios de nuestra forma actual de vida, incluyendo sin duda la modificación del ecosistema industrial tal y como ahora lo conocemos.

El tejido industrial actual recibe el impacto del COVID19 en plena fase de análisis y adaptación a dos enormes retos: la maximización de sus procesos digitales y la minimización de su huella de carbono. Como añadir, integrar y afrontar este tercer reto sobrevenido sin olvidar los dos anteriores puede ser la clave para entender aquellas empresas que sobrevivirán mejor en la época POSTCOVID19.

La siempre atractiva pero ineficiente tentación de priorizar lo urgente a lo importante puede llevar a algunas empresas a simplemente sustituir aquellos planes de inversión asociados a la digitalización o a la reducción de su impacto ambiental por planes de contingencia o adaptación necesarios frente a la nueva situación sanitaria y social generada. Suena fácil, pero no será una buena solución.

Lo complejo, pero positivamente diferencial para aquellos que lo aborden, será el planteamiento de soluciones holísticas que permitan afrontar los tres retos de manera simultánea. Es decir, la implementación de edificios, instalaciones y procesos que sean extremadamente funcionales, ambientalmente sostenibles y potencialmente resilientes frente a crisis similares a la actual.

La ductilidad productiva, la flexibilidad y reconversión de los procesos industriales y la adaptabilidad de los entornos laborales a nuevos estándares de protección sanitaria serán bandera y estarán a la orden del día en las necesidades de las industrias que quieran posicionarse adecuadamente, pero no necesariamente deben ser incompatibles con las necesidades de digitalización y sostenibilidad ambiental que la mayor parte de las industrias habían interiorizado sino que muy al contrario deben integrarse con aquellas.

En nuestro papel de consultores asesoramos y ayudamos a nuestros clientes, públicos y privados para que sus edificios e instalaciones sean inversiones óptimas y generen un retorno máximo. La relación empresario-consultor-diseñador cobra más importancia si cabe de la que ha tenido nunca. La compatibilización y búsqueda en paralelo de los conceptos de adaptación, flexibilidad, sostenibilidad e integración digital como bases del diseño de cualquier edificio o instalación marcará de manera prácticamente inmediata las diferencias en el retorno positivo de las inversiones a realizar.

Autor

Roberto Cerdeiriña
Director de Industria y Edificación