2022 será un año clave para el desarrollo de la Taxonomía Verde de la Unión Europea y muchas empresas deberán incluir en sus políticas financieras las variables que introduce esta normativa aprobada en 2021. David Llamas, director de Sostenibilidad de WSP Spain, responde a cuatro preguntas clave sobre esta regulación.
¿Qué es la Taxonomía Verde de la Unión Europea?
Es una normativa aprobada como Reglamento europeo y nacida con la misión de dar otro paso hacia la descarbonización de la economía y la lucha contra el cambio climático. Se trata de una herramienta diseñada para identificar oportunidades de inversión que cumplan con las políticas medioambientales y evaluar la sostenibilidad de las actividades económicas.
¿Qué supone para las empresas su entrada en vigor?
Implica la obligación de ciertas compañías de clasificar y reportar sus actividades asociadas a cuestiones del ámbito ESG y la sostenibilidad. Pero debemos tener claro que la Taxonomía se centra en actividades económicas, no en empresas.
¿Cómo afecta a las políticas financieras?
La Taxonomía define unas métricas homogéneas para facilitar a los inversores la valoración de la sostenibilidad de sus inversiones. Además, facilita el acceso a la financiación verde, a los fondos Next Generation y reduce el riesgo de invertir en activos financieros dudosamente sostenibles.
¿Cómo puede ayudar WSP a implementar la Taxonomía Verde en una empresa?
Nuestra experiencia en el ámbito de la sostenibilidad y en el desarrollo de proyectos para compañías multinacionales resultan claves para implementar la Taxonomía europea en cualquier corporación. En 2022, las grandes empresas ya deberán publicar el porcentaje de su facturación, inversión y gastos que están alineados con la taxonomía para dos de los objetivos: la mitigación y la adaptación climática. Y esta necesidad de evaluación y reporte se irá incrementando en los próximos años con la incorporación de nuevos objetivos.