Para un comprador supone asegurarse de que está comprando un activo sin riesgos medioambientales o, en el caso de que los tenga, conocer con precisión el sobrecoste que supone subsanarlos. Una información clave a la hora de obtener financiación y de negociar el precio del activo. Este tipo de due diligence resulta especialmente importante en la compraventa de activos industriales, aunque se trata de un procedimiento que ofrece garantías en cualquier tipo de compraventa.
Lucía Díez, especialista en Planning & Environment del área de Medio Ambiente de WSP Spain explica que “el escrutinio en una Environmental Due Diligence no sólo considera los aspectos ambientales que definen el estado de cada efectivo, tales como los valores hidrológicos, geomorfológicos, geológicos y ecológicos, sino que los interrelaciona con la actividad ‘per se’ para extrapolar las posibles sinergias y efectos acumulativos que puedan derivarse, incluyendo su implicación legal”.
Fondos de inversión, entidades bancarias y multinacionales de diferentes sectores son los principales clientes de la Environmental Due Diligence, en la mayoría de los casos enfocadas a la compraventa de naves industriales, centros logísticos, instalaciones comerciales, desarrollos energéticos y parcelas relacionadas con actividades industriales.
En este tipo de operaciones es fundamental ofrecer informes avalados por la compañía que elabora la due diligence, normalmente a través de una Reliance Letter, en la que se acredita la experiencia y garantías ante las entidades bancarias dispuestas a financiar la adquisición.
También es importante contar con personal especializado en las diferentes áreas a analizar, lo que permite contar con equipos de trabajo versátiles y adaptados a las necesidades concretas de cada due diligence.
“Para que cualquier proceso de transacción se realice de forma consciente, el resultado de las investigaciones realizadas, tanto documental como in situ, debe quedar plasmado en una matriz con una jerarquía de riesgos asociada a una probabilidad de ocurrencia, sus consecuencias y la asunción de responsabilidad”, precisa Lucía Díez.