El valor añadido de la cercanía
La experiencia acumulada en la aplicación de ingeniería de valor en proyectos industriales para todo tipo de empresas, locales y multinacionales, con centros de operación en España como Amazon, Ikea, Nestlé o James Hardie, nos permite identificar algunas cualidades como elementos diferenciadores para la gestión de una inversión destinada a modernizar una instalación fabril.
Por un lado, la proximidad geográfica del consultor respecto al centro de producción durante el desarrollo del proyecto. El entorno industrial valora por encima de todo la capacidad de responder de manera rápida, efectiva y cercana a problemas específicos. Esto requiere una comprensión profunda del entorno, proximidad física y cultural, flexibilidad operativa y total conocimiento de las normativas locales para facilitar a los equipos técnicos que dirigen los centros de producción una toma de decisiones ágil y resolutiva.
El valor añadido de la experiencia en entornos multinacionales
Las inversiones en renovación o modernización son etapas clave en la mayor parte de las compañías. Y el buen resultado de esas inversiones puede condicionar significativamente los resultados operativos de años posteriores. En ese contexto, contar con asesores con experiencia en entornos internacionales permite al equipo técnico que dirige la fábrica, aunque pertenezca a una marca local, adelantarse a las últimas tendencias y soluciones aplicadas en la dimensión global.
Esta ventaja se convierte casi en un valor imprescindible cuando abordamos proyectos para las factorías locales de grandes corporaciones multinacionales. En estas situaciones, el equipo gestor de la planta debe mantener una visión cohesiva, estratégica y de total cumplimiento de los requerimientos propios de su matriz corporativa. Esto implica una estructura organizativa que permita una comunicación fluida y efectiva entre las distintas sedes y departamentos locales, así como la capacidad para analizar y aprobar soluciones en el ámbito local que se ajusten tanto a las políticas corporativas globales como a los objetivos estratégicos de la empresa.
En estos casos, contar con un consultor que sea también miembro de una multinacional y entienda, por tanto, las necesidades de gestión de una empresa global representa un gran valor añadido que sumar a sus capacidades técnicas, posicionándolo como un socio estratégico que puede brindar soporte técnico y consultivo al mismo tiempo que garantiza que las soluciones locales se alineen con los estándares y expectativas globales de la corporación.
Estas cualidades son muy singulares, ya que facultan al consultor para ofrecer soluciones ágiles y cercanas en el entorno local y capacidad para facilitar los procesos de gestión e información entre la escala productiva local y la escala corporativa global. Una conexión esencial para mantener la coherencia y la eficiencia en todas las operaciones.