En el caso de la industria, la evaluación sonora de la actividad y el diseño de medidas correctoras eficaces requieren de una correcta identificación y caracterización de las fuentes sonoras más relevantes. En este sentido, los instrumentos convencionales como los sonómetros ofrecen una información útil sobre los niveles globales, pero no permiten identificar el origen de un determinado sonido. En cambio, las cámaras acústicas permiten identificar y evaluar las diversas fuentes sonoras en un entorno determinado, así como las reflexiones producidas, mostrando un mapa de sonido sobre una imagen o modelo 3D.
El uso de cámaras sonoras permite la visualización gráfica y la posterior interpretación de aquellos puntos concretos de la instalación que producen mayores niveles de presión sonora, pudiendo de esta manera definirse medidas de mitigación precisas sobre la fuente emisora asegurando la mejora de la calidad acústica sin necesidad de aislar instalaciones completas. Esto supone una menor inversión económica, una reducción en el plazo de mitigación del impacto y una mayor eficacia de las correcciones.
La identificación de las fuentes sonoras con cámaras acústicas se consigue mediante el uso de arrays de micrófonos colocados en una estructura de fibra de carbono que permiten registrar los niveles sonoros que reciben en cada instante y, comparando todos los valores, determinan la procedencia exacta del sonido.
Dependiendo de la distancia existente entre la cámara y las fuentes sonoras a evaluar se suelen utilizar tres tipos diferentes de configuración basadas todas ellas en arrays de unos 50 micrófonos:
- Para medidas en campo libre, a distancias entre los 3 y los 300 metros, se emplea el array de estrella de 3,4 metros de envergadura (rango de frecuencias 100Hz-7kHz).
- Para mediciones en instalaciones más cercanas, se utiliza el array circular de 75 cm de diámetro, idóneo para distancias entre 0.7 y 5 metros (rango de frecuencias 400Hz-20kHz).
- Por último, el array esférico, con 35 cm de diámetro, idóneo para dispositivos pequeños y espacios reducidos, en el que la distancia cámara-fuente se encuentre entre los 0,3 y los 1,5 metros (rango de frecuencias 1kHz-10kHz).
Los estudios con cámaras acústicas se aplican en un amplio número de sectores, pero especialmente en el sector industrial, donde la detección de las fuentes sonoras es especialmente compleja y no es aconsejable la realización de paradas selectivas de maquinaria o procesos en busca de las citadas fuentes. De esta manera, las mediciones realizadas con cámara acústica permiten identificar la maquinaria o zonas concretas en las que se producen mayores niveles sonoros, pudiéndose a continuación definir las medidas correctoras específicas para proteger a los trabajadores o receptores cercanos a la instalación que pudieran verse afectados por esta. Todo ello sin afectar al normal funcionamiento del entorno industrial.
El uso de cámaras acústicas permite, además del propio análisis técnico, la presentación de los resultados obtenidos de un modo gráficamente comprensible para el usuario final ya que proporciona imágenes “sonoras” como las que se muestran a continuación.