CIUDADES LIBRES DE ESTRÉS - DISEÑO URBANO

Nos dirigimos hacia un futuro urbano para el que el cerebro humano no está preparado. La mayoría de nosotros viviremos en ciudades y entornos urbanos que, sin un nuevo enfoque de diseño, incrementarán nuestros niveles de estrés y problemas de salud mental.

Según el conocido estudio de Naciones Unidas1, el 70% de la población mundial vivirá en ciudades en el año 2050.
Esto implica que en 30 años habrá 2.400 millones de personas más viviendo en ciudades.

Pero, por otro lado, múltiples estudios han demostrado que:

  1. la vida urbana nos estresa; y
  2. nuestros cerebros están conectados a la naturaleza y requieren un acceso regular a ella para mantener nuestra salud y bienestar2

Las estadísticas actuales lo confirman: En los últimos cinco años, los problemas de salud mental entre los habitantes de las ciudades han aumentado en un 83% en el Reino Unido. A nivel mundial, los habitantes de las ciudades tienen un 20% más de riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y un 40% más de riesgo de desarrollar trastornos en el estado de ánimo3.

Además, algunos estudios4 sugieren que sólo el 13% de los habitantes urbanos de todo el mundo viven lo suficientemente cerca de la naturaleza como para cosechar los beneficios de ésta para la salud mental.

¿Podemos crear una ciudad anti-stress a través del diseño urbano?

En WSP, nuestro programa Future Ready está estudiando cómo el diseño de nuestras ciudades puede ayudar a reducir la aparición de la depresión y la ansiedad, reconociendo al mismo tiempo las necesidades específicas que tienen los afectados, para permitirles llevar una vida plena. Nuestro objetivo es crear espacios dentro de nuestras ciudades que:

  1. no causen estrés; y
  2. proporcionar espacios seguros y cómodos que también generen oportunidades para relajarse y desestresarse.

 Este desafío de "desestresar" la ciudad se complica aún más por el hecho de que el 80% de los edificios que hoy están en pie en el mundo occidental seguirán en pie en 20505

¿Cómo podemos proporcionar áreas de refugio en una ciudad ya construida?

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© FAL ARCHITECTS / LONDONNEWCASTLE (PROMOTER/DEVELOPER)

Retirar, adaptar y reactivar

Para desestresar la ciudad, las intervenciones simples pueden generar resultados inmediatos. Entre las medidas a tener en cuenta figuran la reducción del ruido o la eliminación del desorden excesivo, como la señalización, los materiales de choque y la mala legibilidad, que pueden contribuir a la sobrecarga sensorial (la abundancia de estímulos que desencadenan la ansiedad). Sin embargo, las tipologías de intervención más complejas pueden ser más dificultosas. Éstas giran en torno a la utilización del suelo y a cómo podemos utilizar el espacio en la ciudad de manera más eficiente introduciendo nuevas experiencias relacionadas con la naturaleza para un mayor bienestar del ciudadano.

En términos generales, deberíamos aspirar a:

  1. Eliminar / reducir el desorden y los estímulos estresantes;
  2. Retroalimentar / Integrar las experiencias relacionadas con la naturaleza dentro de las construcciones existentes; y
  3. Reactivar los espacios abandonados

Una barrera significativa para un diseño urbano anti-stress es en parte, la ciudad misma. Dentro de nuestras ciudades, el espacio es limitado y fragmentado. Las áreas vacías contribuyen a la ansiedad y al bajo estado de ánimo debido a la percepción del riesgo de crimen6. Curiosamente, un estudio de Filadelfia realizado en 2018 afirma que la transformación en zonas verdes de las áreas vacías llevó a una disminución de más del 60% de los problemas de salud mental de los habitantes de la zona. Estas intervenciones no tienen por qué ser caras o de gran escala. Por ejemplo, las intervenciones para la transformación en zonas verdes pueden suponer una inversión del orden de los 1.200 euros por terreno7 (área vacía) y los estudios muestran que el estado de ánimo psicológico aumenta con mayores niveles de biodiversidad, en mayor escala incluso que el aumento de la superficie de los espacios verdes8.

Una mayor aplicación del diseño biofílico (que tiene por objeto mejorar el bienestar humano mediante experiencias en la naturaleza)9 puede crear rutas que se perciben como más tranquilas, mejorar la búsqueda de rutas e incluso puede proporcionar refugio y escape de las zonas concurridas, reduciendo así los estímulos desencadenantes del estrés para ayudar a las personas ansiosas a sentirse seguras, dándoles el tiempo y el espacio necesarios para recargarse.

Al entrelazar múltiples y frecuentes micro experiencias en la naturaleza dentro de la trama urbana, podemos crear más oportunidades para que las personas estresadas y las que padecen trastornos de ansiedad escapen de los espacios ruidosos, desalentadores e incómodos de la ciudad. Un ejemplo de este enfoque es el programa Parklets 2.0 de Vestre, que forma parte del proyecto de vida urbana sin coches de Oslo.

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© VESTRE

 

Comprender lo que significa un "buen" diseño urbano para los diferentes usuarios

La incorporación de espacios verdes en la red de la ciudad no es, por sí sola, suficiente para reducir las experiencias estresantes. Un espacio verde abarrotado y lleno de gente que no posee las cualidades para hacer que uno se sienta seguro o que carece de refugio, también provocará experiencias negativas. Debemos entender que el estrés es sólo un componente de la depresión, la ansiedad y otras condiciones de salud mental. Necesitamos comprometernos en mayor medida con aquellos cuya salud mental es más vulnerable a los efectos negativos de la vida urbana, ya que solo entonces podremos implementar respuestas de diseño efectivas y localmente apropiadas.

Es hora de actuar

Casi la mitad de la población humana vive ya en densidades urbanas que se han vinculado al aumento de la incidencia de la depresión10. Esto requiere una acción drástica, pero que es posible.

Retirar el tráfico de la ciudad reduce la sobrecarga sensorial y el ruido, disminuyendo el estrés. Un gran ejemplo es el éxito de los planes piloto sin coches de Oslo. ¿Podemos hacerlo mejor?

La reactivación de los sitios abandonados requiere de costos mínimos para las comunidades de recursos limitados, pero mejora el bienestar mental, como lo demuestran los ensayos en Filadelfia. Es una estrategia barata y escalable con beneficios significativos. El 15% de las parcelas urbanas dentro de las ciudades de EE.UU. está vacía. ¿Podemos hacer más?

Pasamos tan solo el 10% del tiempo en el exterior. El 75% de los niños pasan menos tiempo al aire libre cada día que los presos. ¿Podemos hacer que las oficinas y aulas al aire libre sean opciones más atractivas?

El peor de los ejemplos, es que no podemos ver el cielo nocturno en nuestras ciudades. Nuestra producción hormonal, que regula nuestro estado de ánimo, se ve interrumpida por la sobreexposición a la contaminación lumínica. ¿Podemos recuperar la noche?

La gente no puede relacionarse con la naturaleza o con los demás si están mirando sus teléfonos. ¿Podemos escapar de Internet?

 Esto es un desafío para los diseñadores y un comienzo para diseñar una ciudad libre de estrés.

 

Este blog es parte de la serie de Future Ready Landscapes de WSP. Como parte de nuestro programa Future Ready, explora las respuestas de los paisajes emergentes necesarias para afrontar los retos actuales y futuros de la sociedad, el medio ambiente, los recursos y la tecnología. Nuestro espíritu de diseño de Áreas preparadas para el futuro da prioridad a las soluciones centradas en las personas y aprovecha el poder de la tecnología para crear un mañana mejor. Desarrollamos paisajes que apoyan a las comunidades cooperativas, integran la infraestructura verde y conducen a ciudades más compasivas, donde los seres humanos y nuestros recursos naturales pueden prosperar en un futuro urbano compartido.

1. United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division (2019). World Urbanization Prospects: The 2018 Revision (ST/ESA/SER.A/420). New York: United Nations.
2. Browning, Ryan & Clancy (2014). 14 Patterns of Biophilic Design. New York: Terrapin Bright Green. p 1-4.
3. McCay, L. (2015). We should think more about the link between urban design and mental health. Available: https://www.citymetric.com/skylines/we-should-think-more-about-link-between-urban-design-and-mental-health-1321. Last accessed 30th September 2019.
4. McDonald et al. Sustainable Earth (2018) 1:3 https://doi.org/10.1186/s42055-018-0002-5
5. BBC. (2010). Buildings threaten UK emission targets, report says. Available: http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/8469070.stm. Last accessed 30th September 2019.
6. Jackson & Kochtitzky (2010). Creating A Healthy Environment: The Impact of the Built Environment on Public Health. Washington DC: Sprawl Watch Clearinghouse. p 8-10.
7. South EC, Hohl BC, Kondo MC, MacDonald JM, Branas CC. Effect of Greening Vacant Land on Mental Health of Community-Dwelling Adults: A Cluster Randomized Trial. JAMA Netw Open. Published online July 20, 20181(3):e180298. doi:10.1001/jamanetworkopen.2018.0298
8. Fuller, R.A., K.N. Irvine, P. Devine-Wright, P.H. Warren, & K.J. Gaston (2007). Psychological Benefits of Greenspace Increase with Biodiversity. Biology Letters 3 (4), 390-394.
9. van den Berg, A.E., Y. Joye, & S. de Vries (2007). Health Benefits of Nature. In: L. Steg, A.E. van den Berg, & J.I.M. de Groot (Eds.), Environmental Psychology: An Introduction (47-56). First Edition. Chichester: Wiley-Blackwell. p406.
10. McDonald et al. Sustainable Earth (2018) 1:3 https://doi.org/10.1186/s42055-018-0002-5

 

Autor

Mariano Rodríguez
Director de Planificación y Movilidad

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