¿Qué es un depósito de retención y cuál es su misión?
Un depósito de retención es una infraestructura hidráulica que es capaz de almacenar agua en situación de lluvias intensas para regular los flujos de los sistemas de saneamiento unitarios. La gestión de estos flujos permite evitar o reducir inundaciones y minimizar la contaminación de los vertidos al medio receptor, o bien, la regulación de caudales antes de la llegada a una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) con objeto de evitar en ella sobrecargas hidráulicas y oscilaciones de contaminantes en tiempo de lluvia, mejorando la eficiencia de los procesos de depuración en episodios de lluvia intensa.
Los caudales de los sistemas de saneamiento unitarios están constituidos por una mezcla de aguas residuales y de aguas de escorrentía pluvial. En tiempo seco, la totalidad de las aguas residuales son transportadas por las redes de saneamiento.
En situación de lluvias intensas, los depósitos de retención almacenan el agua y cumplen una misión de regulación, permitiendo evacuar las aguas lentamente hacia la red de saneamiento. De esta manera, se evita el vertido de excedentes de pluviales que no puede conducir el colector interceptor, recogiendo el agua del primer embate de lluvia (first flush) que es el que más carga contaminante arrastra por ser la que realiza el lavado de calles y edificios.
Asimismo, los depósitos de retención se plantean como una solución habitual para mejorar el funcionamiento de las redes de drenaje urbano, tanto en lo referente a laminación, protección frente a inundaciones como en reducción de carga contaminante.
¿Qué tipo de depósitos de retención existen?
Atendiendo a la función que desempeñan, los depósitos de retención se clasifican en 3 tipos. Por un lado están los tanques de tormentas o depósitos Anti-DSU (Descargas de los Sistemas Unitarios). Son depósitos cuya función principal es evitar descargas contaminantes de sistemas unitarios al medio receptor durante sucesos de lluvia. Suelen ubicarse en la parte final de la cuenca tributaria, cerca del medio receptor.
En segundo lugar, podemos encontrar depósitos laminadores o anti-inundación, cuya función principal es evitar inundaciones debidas a falta de capacidad de la red de saneamiento y drenaje. Suelen ubicarse en las partes altas o medias de las cuencas tributarias.
Por último, contamos con depósitos mixtos, cuya misión suele ser la de evitar inundaciones, pero disponen también de los elementos de regulación y control necesarios para reducir el aporte de contaminantes al medio receptor.
¿Cómo se diseña un tanque de tormentas?
El parámetro fundamental a determinar en el diseño de un tanque de tormentas es el volumen de almacenamiento necesario. Por lo general, el volumen de un tanque de tormentas debe ser el requerido para que una lluvia de una intensidad de diez litros por segundo por hectárea y 20 minutos de duración no produzca vertidos. Esta es la denominada lluvia crítica, que provoca el primer lavado de calles y la resuspensión de sedimentos en colectores.
Para lluvias superiores a la crítica, el tanque no retiene todo el volumen del suceso de lluvia y vierte una parte. El depósito trabaja como elemento de retención del primer lavado y su eficiencia queda supeditada a la capacidad autodepuradora del medio receptor.
Como orden de magnitud, por ejemplo, el volumen de la cámara de retención se estima en torno a cuatro metros cúbicos por hectárea neta en zonas de población densa o nueve metros cúbicos por hectárea neta en zonas de población dispersa en el norte de España. En cuencas mediterráneas, dichos valores suelen ser un poco más elevados.
Asimismo, en el diseño es preciso tener en consideración otro tipo de cuestiones o condicionantes. Por un lado, seleccionar un emplazamiento adecuado en relación a la red de colectores y al medio receptor. Por otro una óptima definición de la geometría (dimensionamiento hidráulico y mecánico): cota máxima del agua, profundidad del tanque (recomendable mayor de 4 m), etc. También hay que valorar cuestiones como el sistema de regulación aguas abajo: válvulas de vórtice (caudales bajos) o compuerta (caudales altos), así como la elección de los sistemas de limpieza del tanque (manual o automático), el tipo de vaciado (gravedad, bombeo o mixto), la facilidad de mantenimiento o la implantación de sistemas de telemando y telecontrol, entre otras cuestiones.
¿Qué ventajas ofrece el uso de depósitos de retención?
Las ventajas técnico-económicas que ofrece la instalación de tanques de tormentas motivan que sean la solución más comúnmente empleada para el problema de las descargas de los sistemas de saneamiento unitario y drenaje urbano. Permiten resolver de forma conjunta problemas ambientales y de inundaciones.
Por lo general, son obras localizadas y generan pocas afecciones a servicios existentes, frente a otras soluciones como el aumento de capacidad de colectores, etc. Por su carácter subterráneo, pueden compatibilizarse con la construcción de infraestructuras de uso público como zonas deportivas, jardines, aparcamiento…
Posibilitan maximizar y optimizar la capacidad de las redes de alcantarillado y de las depuradoras de aguas residuales, reduciendo la contaminación total en el vertido a los medios receptores, laminando los caudales punta y enviándolos de forma controlada a la EDAR.
Actualmente, en algunas depuradoras en servicio existentes se detecta la necesidad de implantar tanques de tormentas previamente a las mismas, de forma que se consiga regular la carga hidráulica y contaminante que éstas reciben, y se contribuya a alcanzar parámetros de eficiencia acordes a la zona donde efectúan el vertido del efluente depurado (zona normal o zona sensible).